¿Qué opino? Que ya era hora…
Noviembre 2019. Novotel Centre, Paris. Son las 9:00 am y acabo de entrar en la sala de conferencias para escuchar una charla sobre la terapia hormonal sustitutiva (THS). La ponente, una ginecóloga de Toulouse dice: “la THS aporta grandes beneficios a la mayoría de nuestras pacientes menopáusicas”. Me quedo asombrado… ¿He oído bien? Aquella afirmación no me sorprende en ese momento porque no la hubiese escuchado antes – de hecho, antes de 2001 era ampliamente aceptada por la comunidad médica-. -; me sorprende porque desde 2001 se había hecho pensar a toda la sociedad que la THS aumentaba los riesgos de enfermedad cardiovascular (ECV) y de cáncer de mama (CM). Al volver de París, en decidí reintroducir la THS en Clínica Millet. No me equivoqué: poco a poco las resistencias contra el uso de la THS han ido cediendo.
La última en caer ha sido la FDA (Food and Drug Administration, el equivalente norteamericano a la Agencia Europea del Medicamento). Dicho organismo acaba de eliminar de la ficha técnica de los estrógenos la advertencia de que aumentan el riesgo de ECV, CM y de demencia a partir de los 65 años (1)
Voy a resumir en 4 puntos lo que creo que debéis tener claro sobre las hormonas en la menopausia.
- La THS alivia de forma efectiva los síntomas menopáusicos. La THS es el tratamiento más eficaz de los síntomas vasomotores – sofocos y sudores nocturnos que afectan la calidad de vida de muchas mujeres. Además, es altamente efectiva para tratar el síndrome genitourinario de la menopausia, que incluye sequedad vaginal, molestias urinarias y disminución de la función sexual.
- La THS previene la osteoporosis y las fracturas. La THS previene la pérdida ósea acelerada que ocurre tras la menopausia, reduciendo el riesgo de osteoporosis y de fracturas. Los estrógenos tienen aprobada como indicación la protección ósea postmenopáusica.
- Reducción de mortalidad en general y de incidencia de enfermedad cardiovascular en particular. Numerosos estudios clínicos han demostrado que iniciar la THS antes de los 60 años o en los 10 años siguientes a la menopausia se asocia con una reducción del 30%-50% en la mortalidad por cualquiera causa, especialmente por ECV. El momento de inicio de la THS es muy importante: los beneficios son mayores y los riesgos menores cuando se inicia el tratamiento tempranamente.
- Beneficios cognitivos y reducción del riesgo de Alzheimer La evidencia reciente indica que la THM iniciada en los primeros años tras la menopausia puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo y Alzheimer hasta en un 35% (falta referencia)
En mi opinión, la eliminación de advertencias y la recomendación de iniciar la THS dentro de los 10 años tras la menopausia reflejan la seguridad de la THS y el balance favorable de riesgos y beneficios en este periodo. Además, la eliminación de advertencia facilita la toma de decisiones compartida entre médico y paciente, permitiendo evaluar los beneficios y riesgos de forma individualizada. Estoy convencido de que la THS administrada inmediatamente tras la menopausia ofrecen ventajas claras: mejoran los síntomas vasomotores y la calidad de vida, reducen el riesgo cardiovascular, mejoran el estado músculo esquelético y quizás contribuyan a reducir el riesgo de Alzheimer.
¿Cuál es el peligro en estos momentos? Volver a administrar la terapia de forma indiscriminada. Otro ejemplo: esta semana vino a verme una paciente australiana en tratamiento con un gel que es una mezcla de estradiol, progesterona y testosterona (un buen cóctel, jaja). En Instagram conoció a un médico integrativo (ahora está muy de moda esta terminología, que se confunde con el “antiaging” …) que lo prescribía. Decidió probar: desde entonces no tiene reglas, pero sí manchados irregulares casi a diario… ¿Quién puede pautar un tratamiento hormonal tan “sui generis” sin controlar la evolución de su paciente? ¿Qué tipo de paciente puede lanzarse a recibir un cóctel hormonal sin conocer sus efectos?
El papel que debe jugar el ginecólogo es crucial: lo primero es conocer a su paciente y decidir con ella si los beneficios del tratamiento superan a los riesgos. Lo segundo es elegir tratamientos que sean eficaces y seguros en base estudios serios. Por último, las decisiones deberán ser consensuadas entre los médicos y sus pacientes.
Antón Millet
Bibliografía:
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Clínica Millet - Clínica de la Mujer
Médicos especialistas en ginecología, reproducción, diagnóstico prenatal, preparto y posparto, pediatría, endocrinología, deporte, psicología y medicina estética en Valencia.
