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Obesidad y embarazo

Un problema creciente sin soluciones sencillas

 

Este mes he tenido un caso un parto muy insatisfactorio: una paciente con obesidad severa que en semana 38 ha empezado con algunas tensiones arteriales elevadas y pérdida de proteínas por orina. El manejo del embarazo no era fácil y como la paciente tenía un parto vaginal previo y unas condiciones obstétricas favorables, decidimos inducir el parto. Tras 12 horas de inducción y 3 horas en dilatación completa, la cabeza adoptó una posición anómala y no se movió de ahí. La dinámica uterina no era coordinada y todo fueron dificultades. Cada pierna pesaba lo suyo y costó pincharle la epidural… Ya os imagináis. No os voy a detallar las maniobras que realizamos porque no vienen a cuento. Lo importante es que finalmente decidí hacer una cesárea por malposición fetal (posición posterior pura). ¿Resultado? Madre feliz y bebé sano, todos contentos… todos menos yo. ¿Hacer una cesárea en una paciente con parto previo? Si, es desconcertante y algo descorazonador. 

Repensando el caso a posteriori, atribuyo parte de las dificultades que he tenido a la obesidad severa de la paciente – por la hipertensión, por las malposiciones fetales, por la mala calidad de la dinámica uterina, la mala epidural…-. La obesidad supone un gran problema para los obstetras y, aunque insistimos en el control del peso durante el embarazo, no siempre tenemos éxito. Incluso cuando las pacientes controlan su peso durante el embarazo, algunas se quedan embarazadas siendo obesas y ya no hay mucho que hacer… 

Este post pretende sensibilizar a las chicas que empiezan su embarazo o piensan gestar en los próximos meses sobre la importancia de cuidar su peso. ¿Lo ideal? llegar al embarazo con el peso adecuado y, durante éste, ganar el peso adecuado. Lo que hagas con tu peso durante el embarazo influirá en el curso de éste, en el parto, en la recuperación postparto, en la salud futura del bebé y, con los años, incluso del adulto.  

Obesidad y embarazo: riesgos reales para la madre y el bebé

Prepárate: ¿sabías que hasta el 30% de las gestantes en países desarrollados son obesas?  La obesidad altera el metabolismo, la función placentaria y la respuesta inflamatoria, aumentando mucho el riesgo de complicaciones.

En la madre, aumenta el riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia y parto prematuro, probablemente por la inflamación crónica y la resistencia a la insulina propias de la obesidad que interfieren con la función placentaria y elevan el riesgo de preeclampsia y diabetes. Las mujeres con obesidad presentan tasas de cesárea del 50–60%, frente al 20–30% en mujeres normopeso. ¿Recuerdas mi cesárea?

Tras el parto, la recuperación también es peor: el riesgo de hemorragia postparto es doble y el riesgo de infección de la herida quirúrgica es triple. La lactancia también se ve afectada: solo el 68% de las mujeres con obesidad inicia la lactogénesis II en las primeras 72 horas, frente al 90% de las mujeres normopeso. 

¿Qué riesgos corre el bebé de la embarazada obesa?

La obesidad materna se asocia a macrosomía (peso >4.000–4.500 g) en el 15–25% de los embarazos. Esto incrementa el riesgo de partos traumáticos, de necesidad de fórceps/ventosas y de cesáreas urgentes. También aumenta el riesgo de prematuridad, de restricción del crecimiento, de malformaciones y de muerte perinatal. 

Por último, y esto es lo que más me sorprende, a largo plazo los hijos de madres con obesidad presentan un riesgo 3–4 veces mayor de desarrollar obesidad infantil, síndrome metabólico y alteraciones cardiovasculares, consecuencia de cambios epigenéticos y del llamado “programming fetal”.

Conclusión

Mi conclusión es clara: la obesidad en el embarazo multiplica los riesgos para madre y bebé. En Clínica Millet insistimos mucho en el control del peso antes de la concepción, el seguimiento nutricional durante la gestación y la atención obstétrica personalizada para mejorar los resultados materno-fetales. Sin embargo, muchas pacientes se quedan embarazadas siendo obesas y son las más complejas de manejar: o no quieren o ya no pueden perder peso. Cuando acuden decididas a gestar, no es fácil decirles que pierdan 1 año bajando peso antes de embarazarse… Me estoy planteando remitir a estas pacientes a la unidad de Endocrinología para recibir tratamiento con fármacos GLP-1. Ya os contaré qué me dicen 😉.  

Antón Millet 

 

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Clínica Millet - Clínica de la Mujer
Médicos especialistas en ginecología, reproducción, diagnóstico prenatal, preparto y posparto, pediatría, endocrinología, deporte, psicología y medicina estética en Valencia.
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